Las residencias de personas mayores son mucho más que un lugar donde vivir. Son espacios con potencial para el encuentro, el aprendizaje y la conexión entre generaciones. Fundación Harena trabaja para que así sea, impulsando visitas y actividades que abren las puertas de estos centros a estudiantes, jóvenes y empresas comprometidas con el entorno social.
Todas estas acciones se enmarcan dentro del proyecto Soledad 0 – Vida 10: EMcompañía con los mayores, desarrollado en colaboración con la Fundación «la Caixa».
La energía de los jóvenes llega a las residencias
Un grupo de alumnas de Jongleren compartió la mañana con los residentes de la Residencia Virgen de Belén. La sesión combinó música y juegos orientados a fomentar la movilidad y, sobre todo, la diversión. Momentos que activan el cuerpo y también el ánimo, y que llenaron la residencia de energía y alegría.
La misma entidad repitió visita, esta vez en la Residencia San Juan de Ávila, donde las alumnas compartieron un rato de baile y actividades con las personas mayores residentes. Dos experiencias que demuestran el valor de los encuentros sencillos pero significativos para romper estereotipos y construir vínculos entre generaciones.
Por su parte, el alumnado de Les Roches Marbella visitó las residencias Carmen Mena y Resimar. No es la primera vez: año tras año, este centro de formación renueva su compromiso con el entorno social. Experiencias como estas dejan huella en ambas partes y contribuyen a formar profesionales más conscientes y empáticos.
El voluntariado corporativo también suma
El acompañamiento en residencias no solo llega desde el ámbito educativo. Un grupo de voluntariado corporativo de OPPLUS visitó la Residencia Élite para compartir un rato con sus residentes. Lo hicieron por tercer año consecutivo, demostrando que el compromiso con las personas mayores no es una acción puntual, sino una forma de entender la responsabilidad empresarial.
Desde Fundación Harena agradecemos a Jongleren, Les Roches y OPPLUS su generosidad y su implicación. Cada visita, cada actividad compartida, es un paso más hacia residencias más abiertas, más vivas y más conectadas con la comunidad que las rodea.
